25 abril 2006

Recuerdos garrapiñados


En Ujué leímos un anuncio ideal para nomeacuerdo: “Se venden almendras y recuerdos”.

Y luego, en el Diario de Navarra: “Vendo casa en Izco, reciente construcción. Tres ovejas viejas de oreja grande y un amula a punto de parir, muy cariñosa”.

7 comentarios:

David Álvarez dijo...

yo quiero un paquete de esos con almendras y recuerdos... aunque, ahora pienso: ¿de dónde vendrán esos recuerdos?, ¿se digieren como las almendras y desaparecen?, ¿se instalan?, y ahora ya no estoy tan seguro

CheeshireCat dijo...

Para los no iniciados, para los pocos preparados genéticamente, expondré a continuación el vínculo entre garrapiñada y recuerdo.

Cuando los forasteros -véase, por ejemplo, San Martín de Unx, un pueblo que se encuentra sólo diez kilómetros más allá- SUBÍAN a fiestas para bailar con las muchachas de Ujué, los mocicos nativos los recibían con piedras en los bolsillos. Entrar, entraban. Pero al salir...

Entre los objetos arrojadizos había de todo. Así que no es extraño pensar en la potencia que puede alcanzar un proyectil tan dulce como una garrapiñada. Con tantos angulicos que clavar.

¿Sobre el recuerdo? Se han investigado dos fases.
1. Suspensión del recuerdo. Se produce justo cuando la garrapiñada te daba en la cabeza.
2. Prolongación del recuerdo. Que se da cuando, cincuenta años después -como mi padre-, uno se levanta con cautela el flequillo y la ve ahí. Indeleble.

La bienvenida a Ujué.

Ander Izagirre dijo...

Impresionante, cheeshirecat, pobre Ramón. Y luego dicen que en ese pueblo se hacen buenas migas.

Rafa dijo...

Muy buena la de las migas.

gusiluz75 dijo...

San Martín de Unx, unx, unx... recuerdos Amayica!
Ya empiezo a usar el blog de Ander para mis contactosssss-con tacto.

Ander Izagirre dijo...

Es un honor, Gusiluz, no te cortes. Así, cuando hagas planes, nos apuntaremos los demás.

Erri-Berri dijo...

Cores, ¿te acuerdas de cuando fuimos/no fuimos a Ujué?

En Olite, las piedras eran para los apóostoles del portal gótico (y maravilloso) de Santa María (la catedral, la llaman algunos, para rivalizar con San Pedro, la otra iglesia del pueblo). Lo que pasa es que según dejaban al apóstol descabezado, Judas pasaba a ser el que quedaba a su lado. y así sucesivamente. Tuvo que venir el Gobierno de Navarra y sus restauradores a arreglarles las cabezas y estropearnos los recuerdos.