01 mayo 2006

Grumos


Hoy se cumplen siete años del día en que encontraron el cadáver de George Mallory en el Everest. Este montañero legendario, que había participado en las primeras expediciones británicas al techo del mundo (1921, 22 y 24), fue visto por última vez a 600 metros de la cumbre, con su compañero Andrew Irvine, en 1924. Luego las nubes se cerraron, desde el campamento dejaron de verlos y nunca más se supo. En 1933 apareció el piolet de Irvine, a 8.450 metros. En 1999 una expedición estadounidense buscó el cuerpo de Mallory y lo encontró a 8.300 metros. La mayoría de los expertos cree que Irvine y Mallory no alcanzaron la cumbre del Everest (29 años antes de que lo hiciera Hillary) pero nunca se sabrá con certeza. Sólo la cámara de fotos que llevaban podría desvelar el enigma. La pega es que la cámara no ha aparecido. Dicen que podría estar en la chaqueta de Irvine. Pero su cadáver tampoco ha aparecido.

¿A que viene toda esta historia? Bueno, es interesante y misteriosa, ¿no? Pero quiero llegar a unos comentarios de Conrad Anker, miembro del grupo que encontró el cadáver de Mallory, unos comentarios que tienen relación con esto de contar un viaje en un blog. Según Anker, una consecuencia de que ahora los montañeros narren sus andanzas en tiempo real es que escriben textos bastante cochambrosos: “Después de cada una de las expediciones de 1921, 1922 y 1924, sus integrantes se esforzaron durante meses para recoger en unos volúmenes monumentales las vicisitudes de los viajes. Esos libros (Mount Everest: the reconnaissance, The assault on Mount Everest y The fight for Everest) se han convertido en clásicos (...) y contienen algunos de los pasajes canónicos de la rica literatura del alpinismo. En cambio, en la avalancha de informes publicados por los miembros del grupo que encontró el cadáver de Mallory en 1999 sólo se logran estallidos inarticulados de entusiasmo: ‘Aún estoy alucinando por lo de ayer. Encontramos a George Mallory y fue un día increíble’, escribió Dave Hahn. ‘Bajamos del área de búsqueda y fue una jornada interesante’, comentó Jake Norton. ‘Fue estupendo estar ahí con Mallory’, explicó Tap Richards”.

Vespaña está en sus primeros petardeos, aún no sé qué dará de sí, tampoco sé muy bien qué va a ser este blog, si una colección de estallidos o algo más elaborado. Hace unos días me preguntaron si después de hacer un viaje y contarlo en un blog tendría sentido escribir un libro. Ahora eso no me preocupa, porque lo primero es disfrutar del viaje y aprovecharlo a tope, luego ya veremos qué poso va dejando y si merece la pena pensar en algo más. Pero creo que, al menos en mi caso y en esta primera experiencia, el blog no le quita el sitio al libro. Porque para mí el salto del cuaderno de notas al texto publicado (bien sea un reportaje o un libro) es bastante grande, y veo el blog más cerca del cuaderno de notas que del texto final. Estos días ando escribiendo un reportaje/perfil sobre el pastor de las Bardenas, y los tres retazos que aparecieron en el blog son los tres grumos principales, pero necesitan elaboración. Quizá estaría bien que el blog viajero fuera eso: un grumo, la papilla cruda del bizcocho, esa en la que untamos el dedo y que a menudo sabe mejor que el bizcocho final.

(Al hilo de las gestas exploradoras y la literatura: que yo sepa, ningún astronauta ha escrito todavía un buen libro sobre la exploración espacial).

10 comentarios:

Rafa dijo...

Interesantísima reflexión. Yo creo que escribir sobre algo de lo que ya se ha escrito antes tiene que tener una influencia.
A mí me pasa algo parecido a otra escala mucho menos literaria e interesante.
Con esto de escribir para Internet, muchas veces subes un primer texto no muy elaborado -aunque correcto y preciso, que todavía somos profesionales- que luego se va editando durante el día. Hoy mismo he trabajado la misma noticia durante 9 horas, sobre el lío del 1 de mayo aquí en USA. Y claro, en ocasiones la noticia mutante va heredando la estructura de la versión anterior. Si a eso se le suma que la necesidad de última hora deja poco tiempo entre versión y versión, al final tiene uno la sensación de que hubiera escrito algo mucho más válido si hubiera preparado, desde el principio, la versión final. Y se hubiera tardado lo mismo, o incluso menos. Pero claro, te quedas sin los updates, sin los posts del pastor, vamos.

eresfea dijo...

El paréntesis final es un reto... ¿Te imaginas a un astronauta escribiendo algo atractivo de su viaje espacial? Tengo varios motivos para imaginar el plomazo que nos colocaría, nada que ver con Homer Simpson y las hormigas en gravedad cero.

gusiluz75 dijo...

Muy bonita la foto, Rafa. Así me gusta... que hagas caso a eresfea.
Voy a ver si consigo poner la mía en el blog. Sigo aburrida en el despacho...

Lucía Martínez Odriozola dijo...

A mí lo que me gustaría es que encontraras el modo de escribir anotaciones en el blog mientras viajas.

Ander Izagirre dijo...

Esa es mi intención, escribir en el blog cada dos o tres días. Eso exige robarle unas horas al viaje, para meterme en un cibercafé, escribir los textos, descargar las fotos y tal, pero creo que merece la pena. Me gustaría sacarle una horita o dos a las jornadas véspicas, a última hora de la tarde o cuando se pueda, para leer, escribir, bloguear. En las etapas navarras lo hicimos (menos lo de bloguear). Ya veremos.

Mañana tengo una reunión en la que sabré cuánto trabajo me queda pendiente. El jueves Francis tiene dentista. Dependiendo de cómo salgamos de la reunión y del dentista, saldremos los dos en la vespa dentro de unos días. Ardo en deseos.

Lucía Martínez Odriozola dijo...

Me alegro de que esos sean tus planes. Me gusta leerte.

David Álvarez dijo...

Creo que esas diferencias entre lo que escribían los de los años 20 y lo que produjeron los de 1999 no se deben únicamente al tiempo empleado. No todo el mundo sabe qué hacer con los grumos. O lo sabe, pero son grumos que no saben a nada, que ni merecen ser grumos, vamos.

En fin, que egoísticamente... pues eso, que sigas con los grumos, anda.

E.J.G. dijo...

Siento no haber escrito antes... Me alegro un montón de que la Vespa haya comenzado su entrenamiento; y tu pluma, también. Mucho ánimo con todo y gracias por participar en el blog (y el detalle del enlace). Abrazotes.

Ander Izagirre dijo...

Vaya, Eva, no cuentes en público eso de mi pluma :-)

Erri-Berri dijo...

Todo texto y toda idea mejora cuanto más se la trabaja, y tú lo haces en todas estas etapas: apuntes, blog, libro. Yo incluso espero que escribas otro blog sobre la escritura de tu libro de viaje en Vespa por España.

Seguro que los montañeros del 99 pensaban que no podían perder el tiempo escribiendo mientras que los de principios de siglo sabían que era parte de su viaje. Igual que tú, astronauta. ¿Te imaginas tu viaje sin bajarte de la Vespa? Eso es lo que les pasa a los cosmonautas, ¿no?